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Deportes: DEPO-01

River y campeón es lo mismo

DyN. Siempre igual. Le gusta a River festejar frente a Argentinos Juniors. Los jugadores festejan y de fondo se observa parte de las 60.000 almas.

Llegó a su título número 30 y nadie lo iguala en el fútbol argentino.


River Plate reescribió ayer su nombre en la galería de los campeones del fútbol argentino por trigésima vez en sus casi 101 años de vida y por séptima ocasión con el puño y la letra del riojano Ramón Díaz, consagrado como el entrenador más glorioso de la historia de la institución.

La entidad más ganadora del medio local goleó al descendido Argentinos Juniors por 5-1 en la penúltima fecha y se adjudicó el Clausura 2002, acaso uno de los títulos más opacos de su cosecha.

Y así terminó de plasmar una consagración sólo puesta en peligro por los propios problemas de un equipo jamás consolidado, pero favorecida por la ausencia de un adversario regular en la carrera por el título.

River, pese al enorme potencial técnico de su plantel, fue un conjunto muchas veces discontinuo y dependiente de sus individualidades, pero tuvo una virtud: ganó todos los partidos frente al resto de los aspirantes a campeón y, con ello, le alcanzó para sumar la trigésima estrella.

Un lauro, por cierto, muy festejado por sus hinchas que no gritaban campeón desde exactamente hace dos años, un período "excesivo" en virtud de la creciente polarización que gobierna al fútbol argentino desde hace algunos años.

El desahogo de un público acostumbrado a festejar hasta el hartazgo, también se fundamentó en el hecho de haber cortado una racha de tres amargos subcampeonatos consecutivos, detrás de Boca Juniors, San Lorenzo y Racing Club.

River se apropió del título con una soberana goleada sobre un entregado y descendido Argentinos Juniors, en una tarde de sensaciones encontradas.

River sabía de la victoria de Gimnasia y Esgrima La Plata, su escolta, y sentía que la pérdida del campeonato dejaba de ser una quimera.

Pero pasado el cuarto de hora inicial, los dirigidos por Díaz consiguieron el aplomo necesario para volcar la historia a su favor y ahuyentaron todos los fantasmas con cuatro goles antes del descanso: uno de Esteban Cambiasso, otro de Alejandro Domínguez y dos de Fernando Cavenaghi.

Un ratito de buen fútbol durante la primera parte fue suficiente para que el campeón apabullara literalmente al conjunto de La Paternal, con cuatro goles de estilo como los que disfruta su gente.

El primero, a los 21 minutos, lo convirtió Cambiasso, después de una combinación entre D'Alessandro y Cavenaghi por el medio y el segundo (33') lo anotó el "Chori" Domínguez, con un derechazo alto, tras una picardía del conductor "millonario" en la rápida ejecución de un tiro libre muy cerca del área rival.

Con la victoria en su poder, River consiguió la tranquilidad que necesitaba y no demoró en propiciar, antes del descanso, dos goles de Cavenaghi, quien decoró dos bonitas jugadas colectivas.

El partido se resolvió en la primera parte y la segunda sólo sirvió para que River se floreara ante su público y Argentinos sintiera más profundo el dolor y la impotencia de haber descendido a la Primera B Nacional.

En ese contexto, se produjo una imagen habitual. El equipo ganador hacía circular la pelota al compás del "ole" de su gente y los vencidos se replegaban cerca de su arquero, intentando mantener una postura digna en un partido que ya no tenía razón de ser.

Entre tanto toque lateralizado y alguno vertical, el campeón se topó con el quinto gol, otra vez marcado por Cavenaghi (15'), quien sumaba su decimocuarta conquista en el certamen y prácticamente se aseguraba el diploma de máximo anotador.

Al equipo de Núñez ya no le quedaba nada por cumplir y de allí hasta el final detuvo su marcha con la intención de no ridiculizar a Argentinos.

Entonces, fue tiempo para algunos cambios, para que los jugadores levantaran al público en cada interrupción y para que desatara una fiesta colorida, estruendosa y repetitiva: la de River campeón.

Ramón hace historia


Con este Clausura 2002, Ramón Díaz cosechó su séptimo título en el banco de River y superó a dos históricos entrenadores: Angel Labruna y José María Minella que dieron seis vueltas. Es el DT más ganador de River.

Incluso, si se sumaran los 5 títulos como jugador -177 partidos y 85 goles-, el "Pelado" estuvo en 12 de los 30 títulos.

El riojano ganó cinco torneos locales y dos internacionales: Copa Libertadores 1996 y Supercopa 1997.

Su porcentaje como entrenador millonario alcanza el 60.2 de efectividad: jugó 301 partidos, de los cuales ganó 154, empató 80 y perdió 67. Sus equipos marcaron 561 goles y recibieron 345. Impresionante.





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